Alicia preguntó al Gato de Cheshire,
que estaba sentado en un árbol,
“¿qué camino debo tomar?”
El gato preguntó,
“¿a dónde quieres ir?”
“No lo sé”, respondió Alicia.
“Entonces”, dijo el gato,
“no tiene mayor importancia,
¿o sí?”

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La marca es el negocio

Equipo Whiplash, 5 de marzo de 2021

La marca es el negocio

Una marca fuerte es el puente entre una organización y sus clientes. La percepción que el usuario tenga de la marca será la que defina su acción de compra.

Que la marca no es únicamente un logo es algo sabido. La marca es mucho más, es la idea que una persona tiene de una organización, un producto o un servicio. Es el conjunto de todos los sentimientos, aspiraciones y sensaciones que afloran en el individuo cuando éste piensa en la empresa, el producto o en la necesidad que la marca satisface.

Por ello, la marca es un elemento estratégico que debe estar presente en cada aspecto del negocio. Es, en definitiva, un instrumento de crecimiento continuo. Esta noción la han de tener en cuenta las organizaciones al abordar la construcción de una marca. No importa cuál sea el papel que la marca juegue en la vida de sus usuarios, si está bien construida y opera de acuerdo con su propósito, con coherencia y consistencia entre el relato y las acciones, será una marca memorable.

Hoy imperan nuevos paradigmas y las marcas son percibidas como agentes de cambio en todos los aspectos de la sociedad. Su función, dentro del esquema social, ha cambiado por lo que necesitan un propósito acorde con los tiempos, lleno de aspiración por una sociedad más justa, más equilibrada en general, y más sensible con el medio ambiente. No es tiempo de promesas vacías, sino de demostrar con acciones aquello que decimos.

Todo esto influye positivamente en la percepción de marca y en construcción de lealtad. Para una organización, cuesta cinco veces más captar a un nuevo cliente que retener a uno que ya tiene. Esto quiere decir que muchas empresas podrían incrementar sus ingresos si se dedicaran a retener un porcentaje de sus clientes, lo que se consigue, entre otras cosas, con una buena construcción de marca.

La calidad es importante, por supuesto, pero un cliente da por sentado que cuando compra un producto o adquiere un servicio, recibirá calidad a cambio de su dinero. Cuando una persona conecta emocionalmente con una marca, deja de percibirla como un proveedor y comienza a sentirla como un activo valioso en su vida. Y eso se refleja en sus hábitos de compra.

Así, es necesario construir lazos emocionales con los usuarios. Para ello, un marketing táctico, dirigido a audiencias específicas con campañas concretas, no basta. Es fundamental crear valor a través de la marca con un relato inspirador y con una convicción en su propósito que se refleje en todas sus acciones, tanto dentro de la organización, en su modelo, en sus procesos y en su personal, como hacia afuera, en su comunicación y en sus acciones sociales.

Pero no basta con emocionar. Hay que ir más allá. Encumbrar el propósito de la marca y conectarlo con aquello que motiva e interesa a los usuarios, con lo que desean, con lo que les inspira. Se trata de crear una conexión aspiracional que de sentido a su relación con la marca.

Todo esto se consigue a través de una construcción estratégica de la marca. Este es un proceso que debe implicar a toda la organización e impactar en todos los procesos, porque la construcción de una marca fuerte es, ante todo, una necesidad para la evolución y el crecimiento del negocio.

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