Alice asked the Cheshire Cat,
who was sitting in a tree,
“What road do I take?”
The cat asked,
“Where do you want to go?”
“I don’t know,” Alice answered.
“Then,” said the cat,
“it really doesn’t matter, does it?”

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Alicia preguntó al Gato de Cheshire,
que estaba sentado en un árbol,
“¿qué camino debo tomar?”
El gato preguntó,
“¿a dónde quieres ir?”
“No lo sé”, respondió Alicia.
“Entonces”, dijo el gato,
“no tiene mayor importancia,
¿o sí?”

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Nuestro entendimiento de las marcas

¿Qué hay en un nombre?

Mucha gente piensa que una marca es simplemente un logo o un nombre. Y formalmente, así es. Pero ese logo guarda un inmenso poder intangible que reside en las ideas y conceptos que viajan con él.

Cuando reconocemos un logo, ciertas expectativas sobre precio, calidad o características del producto nos vienen a la mente, basándonos en nuestra imagen de la marca. Estas expectativas aparecen como sentimientos y pensamientos que surgen de interacciones previas, la reputación de la marca, y lo más importante, cómo creemos que la marca impactará en nuestra autoestima e imagen social. Al final, se resume en algo tan simple como si nos atrae o no, pero esa es, precisamente, la razón por la cual las marcas son tan poderosas, y explica por qué no siempre escogemos el producto o servicio más barato o funcional. En definitiva, los sentimientos que tenemos hacia las marcas son una herramienta clave en la toma de decisiones.

Conectando la marca y la estrategia de negocios

Marcas y beneficios

El branding, por lo tanto, tiene poco que ver con cosmética. En términos de negocios, se trata de los beneficios.

Aquellas marcas percibidas como mejores, o admiradas, pueden sostener un precio premium. Como consumidores, todos sabemos eso. El desafío, por lo tanto, es ¿cómo construir una imagen que genere una predisposición a pagar ese extra? La respuesta es que una marca es una respuesta a la experiencia de usuario, que se define por (1) cómo tu personal interactúa con tus clientes, (2) las prestaciones de tus productos, y (3) cómo y cuándo comunica tu marca. En otras palabras, lo que la gente piensa de tu marca depende, sencillamente, de lo bien que cumples con sus expectativas. Punto. Lo que se desprende de esto es que, si quieres desarrollar una marca potente, debes enfocarte en tus estrategias de marketing y comunicación, y en tus estrategias de innovación, y en tus estrategias de recursos humanos. Así es como infundes valor a tu marca.

Las marcas a lo largo del tiempo

El propósito del Propósito

Debido a que el valor de marca se construye, inevitablemente, a lo largo del tiempo, la consistencia es crucial para obtener un retorno sobre los esfuerzos en branding. La clave para mantenerse en el camino y desarrollar una marca duradera es el Propósito.

Es momento de que las empresas den un paso al frente y comprendan que el negocio no debería ser acerca de la riqueza sino de la prosperidad. Prosperidad social, económica y medioambiental. El Propósito nos da esa perspectiva. Nos ayuda a entender qué es lo que defendemos, lo que queremos cambiar y cómo queremos contribuir al progreso de la sociedad. El Propósito, más allá de los beneficios, captura y guarda nuestros “por qué” y “para qué”. No es un mero mecanismo de comunicación. Es un concepto empresarial superior e inspirador, socialmente orientado, que alimenta a la estrategia para construir una marca robusta y responsable que tenga un sentido de dirección duradero.