Whiplash Team. Octubre 2018.

La contundencia de los datos sobre los efectos de los desechos plásticos en el planeta ha movilizado a todos los sectores en la cruzada contra este derivado del petróleo: organismos internacionales y nacionales, empresas, instituciones, organizaciones e individuos se suman cada día a la causa. Mientras, el movimiento Zero Waste –Cero Residuos– se fortalece y cada día son más las marcas se suman a la filosofía de producir generando la menor cantidad de desperdicios posible y de reciclar aquellos que se produzcan.

Utilizar bolsas de papel o tela, adquirir productos con envases biodegradables o comprar a granel son algunas de las medidas cada vez populares más para reducir la cantidad de envoltorios plásticos que acaban en los vertederos.  Entre empresas y comercios de nueva creación se impone la filosofía Zero Waste, es decir, Cero Residuos, que implica “diseñar y administrar productos y procesos para evitar y/o eliminar sistemáticamente el volumen y la toxicidad de los desperdicios y de los materiales utilizados, y no quemarlos o enterrarlos, eliminando así todas las descargas a tierra, agua o aire que son una amenaza para la salud del planeta”.

Por su parte, los clientes exigen cada vez más que las marcas que apoyan ofrezcan pruebas tangibles de que su operación del negocio es sostenible y amigable con el medio ambiente, la sociedad y el planeta. Adoptar e implementar la filosofía Cero Residuos puede sin duda tener un impacto positivo en la construcción de una relación de confianza entre marca y consumidor, siempre y cuando sea parte de su propósito, de su razón de ser, y no una medida coyuntural o cosmética.


En España ya podemos ver algunos ejemplos de empresas nacidas bajo la filosofía Zero Waste, como Unpacked Shop, que abrió sus puertas hace poco en Madrid. En este comercio se vende todo a granel, desde legumbres hasta champús sólidos, y los consumidores pueden llevar sus bolsas y botes de cristal para hacer la compra o adquirirlos en el establecimiento, eliminando así los envoltorios y el plástico omnipresente en todos los productos envasados.


Su creadora, María Arias de 26 años, apunta en una reciente entrevista que en la tienda entra todo tipo de público: “Entra tanto gente mayor como gente joven. Para los primeros es como entrar en las tiendas de su infancia, pero con un aire más moderno”. Pero María Arias va más allá y en su planteamiento empresarial busca acercarse a una economía más ecológica, utilizando proveedores locales para reducir la huella de carbono de los productos y mejorar las condiciones de vida de los productores locales.


Es un concepto que abraza la bio economía de manera holística y sin fisuras trasladando al consumidor de manera coherente el espíritu del negocio por medio de acciones tangibles en la operativa cotidiana de la empresa.  María Arias propone un modelo empresarial nuevo en España –aunque en el norte de Europa ya es bastante popular– que está dando resultados y que pone de manifiesto la integración de la sostenibilidad de manera creíble y sincera, como parte medular de la marca y de su estrategia de negocios, alineando el propósito y los valores de la organización con los valores y necesidades de los usuarios.


Esta es la clave para construir confianza, fidelidad y compromiso entre el cliente y la marca.


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