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UN PROCESO DISEÑADO PARA PENSAR Y PARA HACER

“Esto no es el final. Ni siquiera es el principio del final. Pero puede ser, tal vez, el final del principio.”

Sir Winston Churchill, periodista y político británico.

 

Nuestra misión fundamental es facilitar el descifrado de la identidad corporativa y transformarla en una poderosa hoja de ruta para la visualización y activación de estrategias pluri-anuales y transversales que generen consistencia y criterio para la toma de decisiones y mejoras en marketing, ventas, cultura organizativa, innovación y management que potencian la experiencia del cliente. Nuestra metodología tiene 6 etapas básicas de las que se van desprendiendo resultados de manera progresiva.

 

1. Exploración de la identidad organizativa. Repensamos junto a diversos equipos de trabajo, tanto a nivel de dirección como de operativa, la naturaleza de la organización y el entorno mediante workshops creativos. Nos servimos de lienzos de trabajo propios para llevar adelante un proceso ordenado de inspiración para que no decaiga en simples ejercicios de “wishful thinking”.


2. Descubrimiento de un nuevo framework de identidad. Mediante un ejercicio que combina habilidades lógicas y creativas, desarrollamos un nuevo marco para la identidad organizativa a partir de la exploración realizada. El framework tiene tres coordenadas básicas que trata de capitalizar: la propuesta (el qué), la personalidad (el cómo) y el propósito (el por qué).


3. Pensamiento estratégico. Este framework da lugar a una nueva misión y ambición para la organización y a una reformulación de lo que debe representar la marca. El entregable de esta fase es la clave de bóveda de todo el proceso: el BrandBook que incluye una hoja de ruta estratégica para la puesta en valor de los nuevos conceptos que han aflorado.


4. Diseño de las acciones a desarrollar. A partir de la hoja de ruta se diseña un plan de acción para el despliegue de la nueva identidad organizativa. Esto se traduce, típicamente, en el rediseño de procesos internos y de servicios de valor añadido, el diseño del proceso de liderazgo de la marca y el rediseño de marcas y de guías de comunicación visual y verbal.


5. Despliegue interno. Al final del proceso de Brand Thinking llegamos a una segunda fase que algunos podrían considerar, paradójicamente, el principio de un proyecto de branding: Brand Doing. El objetivo de esta fase es accionar la nueva identidad y esto se hace de dentro a fuera, atendiendo primero a la adopción interna. Consiste en alinear la organización con los valores que se derivan de la nueva propuesta de identidad mediante coaching, eventos, publicaciones internas y la mejora de los procesos internos.


6. Despliegue externo. El valor de todo el proceso se manifiesta cuando la identidad, la estrategia y la marca se visualizan en su hábitat natural: el mercado. Esta última fase es una de ejecución y de project management para integrar la marca en los procesos de la organización de forma natural trasladando al cliente las competencias y los conocimientos necesarios para sacar todo el potencial de su marca.