Whiplash Team. Julio 2018.

El cambio climático es un hecho, pese a que algunos, como el mandatario estadounidense Donald Trump, se empeñen en negarlo. Los datos confirman no sólo el calentamiento global, sino la acidificación de los océanos y la desaparición de especies marinas debido a la contaminación. La ciencia investiga maneras de ayudar a las especies a acelerar sus procesos evolutivos para adaptarse a las cambiantes condiciones climáticas del planeta. Mientras, los ciudadanos se organizan, permanecen atentos y exigen que las marcas sean responsables y adopten la sostenibilidad como parte de su propósito.

La teoría evolutiva de Darwin establece a grandes trazos que las especies cambian a lo largo del tiempo adaptándose a su entorno. Sin embargo, el cambio climático al que nos enfrentamos es tan drástico y ha ocurrido en tan pocos años –unos 200 años, desde la Revolución Industrial– que las especies no han tenido, ni tendrán, tiempo para evolucionar de manera natural y adaptarse a las transformaciones que los humanos hemos provocado en el medio ambiente. Por eso la ciencia está echando una mano y en el Instituto de Biología Marina de Hawaii, por ejemplo, están trabajando para crear un nuevo coral con “evolución asistida” que pueda sobrevivir en aguas más cálidas.


Evolucionar es un imperativo para la supervivencia, no solo de las especies, sino de cualquier organismo vivo, incluyendo a las organizaciones, sean empresas, instituciones públicas o privadas, u ONGs. Tanto la parte operativa, el corpus de la organización, como sus intangibles, aquello que conforma su ánima, deben evolucionar para adaptarse a las exigencias del entorno, en este caso un mercado conformado por usuarios cada vez más conscientes de la necesidad de que las marcas establezcan una relación más amigable con nuestro planeta, la sociedad y el medio ambiente.


Aunque parecía que el mundo marchaba con buen pie hacia la consecución de los objetivos en la reducción de emisiones de CO2, según la Organización Meteorológica Mundial, la concentración actual de dióxido de carbono en la atmósfera representa el 145% de los niveles preindustriales (antes de 1750). En España, en 2017, las emisiones de CO2 aumentaron en un 4,46% con respecto a 2016, lo que supone un incremento récord desde que entró en vigor el Protocolo de Kioto en 2005.


En cualquier caso, las organizaciones tienen en sus manos una de las llaves para ahorrar energía y reducir su huella de carbono. Gestos sencillos pero significativos que ponen de manifiesto el compromiso intrínseco de la marca con la sostenibilidad son la clave, como eliminar el papel de las comunicaciones internas, sustituir el plástico por derivados de materias primas renovables o cambiar la iluminación de sus instalaciones, que representan un tercio de la demanda global de energía.


De acuerdo con un estudio de Signify, un cambio global a LEDs en el sector privado podría evitar 403 millones de toneladas de emisiones de CO2 lo que equivale a sacar de circulación 265 millones de coches de durante un año. Es momento para que la industria y el sector empresarial pisen el acelerador del cambio para adoptar modelos de producción más sostenibles y cumplir con las demandas de los consumidores que cada vez son más celosos de la confianza que depositan en sus marcas.