Christopher Smith. Junio 2018.

Vivimos en un entorno caracterizado por la vertiginosa velocidad del cambio y por profundos cismas culturales y sociales en el que empieza a destacar con fuerza una vuelta a los principios éticos y a que la persona esté en el centro de todo. Asistimos a un cambio de paradigma donde el pragmatismo da paso al humanismo y la ambigüedad a la transparencia, obligando a las organizaciones a tener un comportamiento coherente con su propósito y sus valores.

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