Equipo Whiplash. Mayo 2017.

El deseo es íntimo, intuitivo, visceral. Quizás por eso imprime a las relaciones –interpersonales o entre la marca y el individuo– un carácter que va más allá de lo racional o lo emocional. Pero es caprichoso. Hay que cuidarlo, nutrirlo y hacerlo crecer para, a la larga, crear una relación en la que la marca, se convierta en un elemento indispensable e irremplazable en la vida de sus seguidores.

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